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Típico trabajo repetitivo que cada año el profesor (a) de turno nos obliga a hacer, siendo que nosotros hemos vivido ya una década y media de años y no es tan fácil como contar el también clásico “que hiciste durante las vacaciones”. Apropósito de que los alumnos estemos en desventaja por no usar tanta agenda.
Ok, si a 2007 se le restan 15, tenemos que nací en 1992, bajo el signo del mono chino y de los peces gemelos zodiacales, con el en un principio nombre de José Miguel. Nací prematuramente pero aun así pesé 3 kilos y medio, siendo un guatón baboso (literalmente) por 3 años.
En la clínica donde nací mi vecino o mejor dicho el niño que esperaba la vecina de cuarto de mi mamá también nació prematuro, un sietemesino que fue/es mi primer y mejor amigo de toda la vida aunque llevo años sin conversar con él.
A los tres años fui atacado por la ” amistosa ” y “realmente juguetona” mascotita de una tía y desde entonces sufro de una cierta fobia a los ladridos y perros grandes, que a sido bastante molesto. A esa edad ya me encontraba alimentando conejos y persiguiendo patos en un jardín infantil cuyo nombre era realmente masculino. (La granjita)
A los 4 fui muy feliz de saber que estaría en el mismo colegio que mi hermana (el querido Adela) sin saber que se graduaba ese mismo año con condecoraciones por su 6,9. Desde ese momento todos los profesores que conocieron a mi hermana me consideraron el siguiente “prodigio” y trataban de sonsacarme información de como le estaba yendo a mi hermana en el liceo. Ese tiempo fue realmente divertido.
A los seis termine en el (en ese entonces) bonito e impresionante en magnificencia por comparación San Francisco del Alba. Con sus fuentes con agua, todo abierto para su recorrido y disfrute, además de el legendario agujero en una esquina de la cancha. Donde ocurrieron muchas “justas” a “caballito”.
A los 8 años viví junto con mi amigo de “post-infancia” Gabriel la que fue la experiencia mas chocante que ahora recuerde, mientras caminábamos por una calle fuimos ambos culpados por todo un jardín infantil de haber reventado el ojo izquierdo de una niña de cuatro años con una piedra, por supuesto los carabineros también estaban ahí, por suerte pudimos sacarnos del asunto y ayudamos a la niña con un pañuelo en el ojo a encontrar al culpable, que resulto ser el niño que nos culpo en un principio de haber lanzado la piedra de forma tan insistente como sospechosa. Antes de regresar vimos luego de dar una “vuelta a la manzana” a este niño arrodillado y llorando sobre una escalera mientras unos autos verdes permanecían detenidos en la entrada…
Si alguien comenta continuo.

Lorena Francisca dijo:
Septiembre 12, 2007 a 20:30
Interesante y realmente, si, entretenido
falta si el post seminario
ultimo plazo hasta el viernes
ahora con un 40% de asignacion